GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS

Esta entrada no tiene nada que ver con las actividades que hago en clase, pero si está muy ligada a la Educación, por lo cual he decidido dejarlo aquí presente como si de un diario personal se tratara. Y como este es mi blog… pues ¿por qué no? =)

“No somos conscientes de la huella que dejamos” 👣

De eso vengo hablaros, de la huella que dejamos sin darnos cuenta en las personas que nos vamos encontrando a lo largo de nuestra vida.

Como sabéis (y si no lo sabéis ya os lo cuento por aquí) en el 2007 empecé como maestro en el colegio de las EE.PP. Sagrada Familia de Écija y en el 2013 me trasladaron a un cole de Sevilla (a la Blanca Paloma); la cuestión es que siempre he escuchado eso de la “huella que dejamos en los alumnos” pero no me di cuenta de esto hasta que volví a despedirme durante el curso 2013 al colegio de Écija, el que me formó y me vio nacer como maestro.

Recuerdo que la actuación se realizó en el SUM (hoy dia comedor del cole) y había unas cortinas, detrás de éstas estaba yo y escuchaba como mis antiguos alumnos vitoreaban mi nombre Maanu, Maaanu, Maaanu. Ahí flipé, era la primera vez que esto me pasaba, me sentía como un cantante famoso o algo por el estilo. No podía creer lo que estaba ocurriendo.

Fue ahí cuando me di cuenta de esa frase, porque uno intentaba simplemente dar sus clases lo mejor posible. Pero parecer ser que no eran simples clases, por eso creo que es tan bonita esta profesión, la de maestro; la de maestro y la de mago, ya que es gracias a la Magia la que me permitió volver al cole a despedirme.

Pero 6 años más tarde, el AMPA del cole de Écija me llama por si puedo ir actuar para recaudar algo de dinero para la pista amarilla del cole. Como podéis imaginar, la alegría que siento en en ese momento es enorme.

Cartel de la Actuación

Y allí estaba yo, el 19 de diciembre del 2019; en el nuevo salón de actos, haciendo mi show delante de antiguos alumnos/as, padres, madres, compañeros y sobre todo… amigos. Donde las palabras de presentación fueron más que bonitas y los aplausos que recibía vibraban en mi cuerpo poniéndome los bellos de punta.

Sentimientos indescriptibles más allá de las palabras. Alegría y emoción cuando ves que se acercan antiguos alumnos/as y que por arte de magia te viene a tu memoria nombres y apellidos. Sólo cabe un sentimiento de felicidad dentro de ti al ver que ese niño/a se han vuelto hombres y mujeres e incluso han pedido un día en su trabajo por ir a verte. Si, si… ¡Ya están trabajando algunos de ellos! Me hago mayor…

MILLONES de GRACIAS a más de las 200 personas que compraron sus entradas, a todos aquellos que se acercaron a verme a pesar de la tormenta y el viento que caía ese día.

MIL GRACIAS POR TANTO

Y ya sabéis, nunca dejad de sonreír y de sed felices porque no sabéis a cuantas personas contagiáis y ayudáis con vuestra magia. Sed felices siempre.

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